Cómo comer gusanos, tierra y robots


Los niños de verano tienen la ventaja de celebrar su cumpleaños en vacaciones, pero la desventaja de que no lo celebran en el cole. Así que este año, como hacíamos cuando estaba en el nido, Micael celebró su precumpleaños en el colegio, exactamente un mes antes de que cumpla SIETE años, este manganzón, qué se ha creído?
Me pidió una torta con bichos (además de manganzón, ocurrente el chico), así que para no hacerle una torta en forma de cucaracha o mosca, le dije que le haría una de gusanos. La inspiración vino de una encantadora receta de una de mis ídolas, Pioneer Woman, que hizo mini maceteros de 'tierra' con gusanitos de goma (y para las niñas, con flores. "And repeat after me: BOYS=WORMS. GIRLS=FLOWERS. And don’t ever forget that the rest of your life."). Mi variación consistió en un bizcocho Angel Food (que no falta nunca en mi casa, por todas las claras que me sobran de mi flamante negocito de helados artesanales), relleno y cubierto de fudge ("foch", qué rico suena), con una capa de deliciosa tierra hecha de oreos trituradas. Micael me ayudó a poner los gusanitos, que él pidió expresamente que fueran transparentes. Unas hojitas más, y listo el humus!

Así que me di cuenta de que ya viene siendo hora de que comparta la torta que le hicimos para su cumpleaños pasado, el de 6 años. El reto temático que nos puso el chiquitín esa vez fue "el espacio sideral". Su maravillosa abuela que vive en Miami se peinó todas las tiendas de disfraces buscándole un traje de astronauta, pero lo más parecido que encontró fue uno de clone trooper. Eso nos dio pie para darle el giro preciso a la fiesta: sería de Star Wars. Vimos con él todas las películas en preparación, y decidimos que la torta sería R2D2. En 3D.

El primer paso fue hacer seis (sí, seis) bizcochos de una masa que se llama red velvet, y que como verán lleva toneladas de colorante rojo. Toneladas.


Luego los apilé, intercalándolos y cubriendo toda la torre con un baño de queso crema (la receta de todo eso está aquí). Para la cabeza, usamos pedazos de bizcocho a los que Frank les dio forma y cubrió con el baño.


Luego cubrimos con masa elástica el cuerpo y la cabeza, por separado. Suena más fácil de lo que es, como pueden ver por mi masa toda arrugada y llena de huecos; cuando todo hubo pasado, me dediqué a ver miles de videítos explicando la técnica, pero para otra vez será.


("En qué momento hacen todas esas cosas?", nos preguntan siempre. Aquí va la respuesta.)


A la mañana siguiente, Frank empezó a convertir el tubo y la semiesfera en un R2D2 de verdad. Usando una foto como referencia, recortó partes robóticas de masa elástica y las tiñó con colorante. Las pegó con miel de maple al cuerpo y a la cabeza. (La inspiración salió de este blog.)
Para las patas, cortó una plancha de tecnopor y la cubrió también con masa elástica (para sostener la torta, y la ilusión, usamos un tapercito transparente). Cubrió la cabeza con colorante en polvo plateado (venden de todos los colores imaginables en el mercado de Surquillo N° 2).

Para entonces ya estábamos en la casa de mi abuela Suzanne, donde celebramos el cumple. Mientras los niños se divertían como locos,

Frank estaba como loco en la cocina.


Leslie convirtiéndose en pitufo dándose cuenta de que no es buena idea comer masa elástica bañada en colorante azul.

Hasta que finalmente R2D2 estuvo listo para el combate.


Fue, en efecto, un Feliz Día...


Related Articles

5 comentarios:

maria luisa dijo...

Buena Ale! Me encanta la manera que tienen ustedes de ser padres.
Maria Luisa

tilsa dijo...

magia saliendo del horno

karine dijo...

qué lindo Ale! qué manera maravillosa de sembrar ilusiones.

Mona Herbe dijo...

no les gustaría adoptarme?

Alessandra dijo...

Lindas! Gracias por visitar y por escribir y por darme calorcito... Mona, encantados te adoptamos, tendrías que dormir con Micael por ahora y compartir sus juguetes, pero yo creo que él feliz. El único inconveniente sería dónde poner toda tu ropa! Mi primo Tarik por lo pronto ya me pidió para su cumpleaños 35 una torta del Chavo del Ocho, ja!